El orgasmo dura sólo unos segundos, pero la oleada de descargas eléctricas que electrocutan el cuerpo y la mente no tienen parangón con ninguna otra experiencia sensorial. En el caso de los hombres, esta descarga explosiva de la tensión erótica normalmente viene acompañado de la eyaculación; mientras que las mujeres pueden desencadenar un orgasmo tras otro, incluso por encima de una docena, antes de que se apague su excitación erótica.
Hasta alcanzar el máximo umbral de excitación, lo que desemboca en el orgasmo, el cuerpo del hombre y de la mujer sufren una serie de transformaciones fisiólogicas que, a grandes rasgos, vienen a ser las siguientes:
AMBOS
Se acelera el ritmo cardiaco y la tensión arterial sube a 250 mm. La respiración llega hasta las 30 inspiraciones por minuto. Al acelerarse la circulación, los lóbulos de las orejas, la narizlabios se hinchan. La temperatura de la piel aumenta, las pupilas de los ojos se dilatan y las terminaciones nerviosas se vuelven más sensibles. y los
MUJER
Los pechos se hinchan, los pezones se endurecen y la areola se oscurece. La piel del vientre se enrojece y la vagina empieza a lubricarse. El clítoris aumenta su tamaño, asomando del prepucio clitorídiano. Los labios menores se hinchan y durante el orgasmo los músculos de la vagina se contraen y provocan en la pelvis y el perineo sacudidas ritmicas y violentas cada 0′5 segundos.
HOMBRE
La sangre entra en los cuerpos cavernosos del pene y provoca la erección. La cabeza del glande adquiere un color rojo violáceo. Los testículos se elevan y, en ocasiones, entran en el abdomen. Durante el orgasmo, las glándulas seminales y la próstata vierten los fluidos seminales junto con el esperma en la uretra y, finalmente, se produce la eyaculación.
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