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Dogging: quedadas furtivas para copular al aire libre

lunes, 17 de marzo de 2008

Grupos de desconocidos se citan por internet para practicar sexo en coches o en el campo. Exhibicionismo y voyeurismo se dan la mano en esta práctica importada de Inglaterra

Aunque a los profanos les puede sonar a zoofilia o a reggaetón, el dogging no es más que el acto de quedar con desconocidos para intercambiar fluidos al aire libre. En estas citas corales se mezclan elementos de diferentes parafilias, como exhibicionismo, voyeurismo, sexo en lugares públicos o intercambio de parejas.

Se trata de una práctica sexual nacida en Gran Bretaña en la década de los 70, donde, según la escritora Jane White, se le dio este nombre porque los que peinaban parques en busca de experiencias calientes parecían pasear perros invisibles. Pero otros aseguran que el término proviene del canino comportamiento de estos sátiros en sus vagabundeos nocturnos.

Durante muchos años, el dogging fue una parafilia de culto, practicada por un puñado de excéntricos cuyos encuentros o bien eran fortuitos o bien se organizaban mediante el intercambio de tarjetas o el boca a boca. Gracias a Internet, el 60% de los parques británicos son hoy verdaderos focos de dogging, y la costumbre se ha extendido por Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Irlanda, Estados Unidos y Canadá.

Ahora empieza a cuajar en España, donde se ha rebautizado con el celtibérico nombre de “cancaneo”.

Cita con el morbo

Los “doggadictos” españoles se dan cita en las afueras de las ciudades, en campos, bosques y otras zonas solitarias en las que cancanear a gusto sin ser molestados por intrusos. Para ello, en primer lugar, fijan su destino a traves de foros virtuales de acceso restringido; el más importante está en la página web Dogging Spain, que cuenta con más de 55.000 miembros repartidos por toda la geografía española.

Aquí, el cancanófilo debe afiliarse y especificar si asistirá a la “convención” solo o bien acompañado, para mirar, ser visto, tocar, ser tocado, "amar" o ser "amado". Desde esta forma, con las cosas claras y el chocolate caliente, no hay lugar para equívocos y se puede coordinar bien la jugada.

Como el lugar de cita es siempre remoto, los asistentes se acercan en coche y utilizan sus vehículos para iniciar las relaciones sexuales, con la excitante certeza de que están rodeados de mirones. Pronto, la temperatura de la zona se caldea y, si procede, los voyeurs comienzan a acercarse al automóvil para interactuar con las parejas exhibicionistas.

La cosa puede acabar en gang-bang, en orgía o en simple masturbación colectiva. La última palabra la tienen los socios: cada uno de ellos decide lo que quiere o no quiere hacer con su cuerpo en cada momento.Una novia para siete mirones

El retrato robot del cancanófilo no existe porque, sencillamente, hay de todo: personas de entre 18 y 60 años; casadas, solteras, divorciadas, viudas o arrejuntadas. Algunas asisten a los encuentros en pareja, otras solas y una minoría en grupo. No obstante, como siempre ocurre en esta especie de actividades, el número de mujeres es bastante inferior al de hombres.

Como apenas acuden chicas solas, la gran baza del dogging son las parejas, que se personan en estas peculiares convenciones con la intención de ser “miradas” y, si surge y apetece, aceptar “colaboraciones” de terceras, cuartas o quintas personas. Los más veteranos cuentan que en las concentraciones de dogging se han llegado a ver hasta siete hombres dando placer a una misma mujer, mientras su novio se masturbaba dentro del coche.

En cuanto a las quedadas, a grosso modo se pueden clasificar en dos grandes tipos: las abiertas, que son para todo aquel que quiera asistir (se valora la presencia de gente joven y novata) y las cerradas, que se limitan a un grupo interesado en dedicarse a una práctica específica o a montar una fantasía determinada entre ellos (de hecho, existen “dobles parejas” o círculos de amigos que van siempre juntos).

La última quedada restringida fue de temática bisexual y se celebró el pasado 22 de febrero en Madrid. De las abiertas, hay muchas cada semana en lugares ocultos de Galicia, Cataluña, Levante o Andalucía. La próxima es el miércoles 5 de marzo en las afueras de la Villa y Corte, al caer la tarde...

Código del cancaneo universal

-Luces exteriores que se encienden y se apagan: es la señal que indica que estamos ante un coche de doggers.

-Luz interior encendida: son cancanófilos que desean ser espiados.

-Ventanilla entreabierta: se puede mirar, acercarse e incluso "meter mano".

-Puerta abierta: se invita a participar activamente en la acción a todo aquel que pase por ahí.

Fuente: adn.es

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